En torno al siglo II llegaron a estas tierras
los romanos en busca de oro y descubrieron un lugar con un
encanto especial: Las Tierras de Doade y Amandi. Diecinueve
siglos más tarde, aunque quedan pepitas de oro a lo largo
del aurífero Sil, ya no se viene a la Ribeira Sacra buscando
este precioso metal (aunque haber hailo) sino que el "lait
motiv" del viaje es la búsqueda de la belleza natural, gastronomía
y huída hacia el encuentro con la madre tierra.
En este marco histórico conformado por la
impronta benedictina se sitúa la moderna instalación hostelera
rehabilitada recientemente y situada en un espacio en el que
converge la historia y el futuro, la nostalgia y el vanguardismo.
Un grupo de arquitectos y diseñadores confluyeron en un mismo
sueño: revivir la microhistoria de una pequeña aldea de la
Galicia interior donde las texturas se fusionan con el diseño.
Restaurante aCantina dende 1947
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